Mis lecturas de abril de 2022


Empecé abril en Madrid, pero luego pasé los dos últimos tercios del mes en La Ribera, una de esas semanas santas de jubilado que, hasta ahora, con las restricciones sanitarias no habíamos podido tener. Y fue un mes bastante productivo en lecturas.

Portada de El Vuelo de la cometa, de Laetitia Colombani. (FOTO: E.Madinaveitia)

El primer libro que terminé fue una novela breve, El vuelo de la cometa, de Laetitia Colombani. Cuando leí  La trenza me encantó. Me pareció una pequeña joya. En esta nueva novela, la autora recupera uno de los ambientes de aquel libro, la India, con toda su complejidad. En esta ocasión no alcanza, ni de lejos, el nivel de la obra anterior, pero consigue un buen libro, entretenido e interesante. Se lee bien.

Ya he comentado aquí en otros momentos que me gusta compaginar mis lecturas de ficción con algunas de otros temas. A principios de abril terminé Entre águilas y dragones. El declive de Occidente, de Emilio Lamo de Espinosa, un libro que fui leyendo a lo largo de las semanas anteriores. Una lectura muy interesante para comprender los equilibrios de poderes en el mundo actual, al menos los que teníamos hasta el pasado febrero. Su sentido ha cambiado radicalmente desde el momento en que Rusia comenzó la invasión de Ucrania: una potencia en declive, pero con gran poder por su dominio en el mercado de la energía, ha trastornado el mundo que conocíamos hasta febrero. No sé si el autor decidirá escribir un nuevo libro sobre el tema cuando se estabilice la nueva situación.

Entre águilas y dragones, de Emilio Lamo de Espinosa. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Se trata de un análisis muy interesante de los equilibrios de poder que surgieron desde la caída de la URSS y sus satélites y el auge que vive China, que seguramente van a cambiar ahora, como ya lo están haciendo el papel de Europa, la Unión Europea y la OTAN, con situaciones tan improbables hace un año como la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN.

Fue una lectura muy oportuna e interesante.

Yo recordaba al autor, Emilio Lamo, como uno de los socios de Emopública, una empresa puntera en la investigación sociológica en los años ochenta, con la que hicimos algunos estudios cuando yo trabajaba en RTVE, aunque nosotros manteníamos más contacto con el otro socio, también Emilio, Martínez Ramos. En la segunda parte de mi vida profesional trabajé con varios de los profesionales que salieron de Emopública y fundaron otras empresas, como Cimop o IMOP.

Portada de Paraíso, de Abdelrazak Gurnah. (FOTO: E.Madinaveitia)

Ya en la casa de la playa leí Paraíso de Abdulrazak Gurnah, el reciente premio Nobel tanzano.

Tomé el libro con una mezcla de aprensión y curiosidad. No tenía una idea clara de lo que me iba a encontrar. El resultado fue interesante. Se trata de una novela de iniciación, ambientada en el África precolonial de comienzos del siglo XX. Musulmanes e indios comercian con los «salvajes» en un ambiente en el que asoman los temibles alemanes, que acabarán transformándolo todo.

La viuda, de José Saramago. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Mi siguiente lectura fue otro libro breve: La viuda, obra de juventud de José Saramago, que ya avanza el gran escritor que llegó a ser. Es una primera novela, pero muy bien escrita, con una magnífica descripción del ambiente rural del Alemtejo de principios del siglo XX. Y también es un drama social, muy propio de la época, en el que se enfrentan dos personajes femeninos muy potentes, la viuda joven y su criada de confianza, guardiana de los valore morales (o los prejuicios) de la zona.

Una buena novela, interesante y de fácil lectura.

Es una novela escrita a los 24 años. Siempre pensé, porque así se contaba, que Saramago había comenzado a escribir a una edad avanzada, cerca de los sesenta años. Eso alimentaba la esperanza de ese escritor frustrado que algunos llevamos dentro: nunca es tarde para empezar. Seguro que es así, pero este, como se ve, no era el caso.

Portada de Partido a 22, de Andoni de la Red. (FOTO: E.Madinaveitia)

El último libro que terminé en abril fue Partido a 22, de mi paisano Andoni de la Red. Una primera novela sobre la soledad de la adolescencia, el conflicto vasco en los años noventa y la venganza. Un adolescente con problemas de relación, como tantos hemos tenido, acaba integrándose en un grupo de kale borroka, del que está muy lejos por su ideología. Su salida del grupo desencadena una serie de complejas venganzas. Casi un triller, pero falto de ritmo y, desde mi punto de vista, tiene muchos fallos de estilo. Un buen tema mal aprovechado. Seguro que el autor mejora en próximos intentos.

Fue un regalo de mis hermanas en navidades. Tienen la buena costumbre de regalarme libros de autores alaveses. Así me han descubierto a escritores muy interesantes, como María Santorum, Álvaro Arbina o Eva García Saiz de Urturi. El nivel ha sido algo más bajo en esta ocasión.


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