Mis lecturas: Crónicas de los Cazalet

El Vigia 15 diciembre, 2020
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Durante la cuarentena leí Los años ligeros, el primer tomo de las Crónicas de los Cazalet, de Elizabeth Jane Howard. Lo conté aquí. Era un momento extraño, con las librerías cerradas y no pude hacerme con la continuación de la historia hasta entrado ya el mes de julio.

Cuando, hace ya más de cinco meses, fui a la librería Antonio Machado para recopilar las lecturas para el que ha sido el verano más largo de mi vida, llevaba una gran lista: en ella estaban el resto de los tomos de las Crónicas.

Los he ido disfrutando poco a poco, no seguidos, sino intercalando otras lecturas, hasta terminar ya entrado el mes de noviembre. El verano de un jubilado en tiempos de pandemia puede durar mucho más de lo que se podía esperar.

Los años ligeros eran los anteriores al estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando la familia se reúne en Home Place, la gran casa de campo en Sussex en la que van construyendo refugios antiaéreos y una guardería infantil para los niños que cuidan Rachel, la hermana soltera y su amiga Sid.

A principios de agosto retomé la saga. En esta ocasión con Tiempo de espera. La guerra ya ha empezado en Europa oriental, la Alemania de Hitler parece invencible y en cualquier momento podría decidirse a invadir Inglaterra. Los hombres de la familia, salvo Hugh, el mayor, mutilado en la guerra anterior, se preparan para alistarse. El negocio de importación de maderas nobles en el que se basa la fortuna de la familia, comienza a tener dificultades y hay que tomar decisiones complejas. Las mujeres, en especial la matriarca, a la que llaman La Duquesita, son siempre la base de la estabilidad de la familia y predominan en este tomo.

La autora describe magistralmente ambientes, modas, relaciones y caracteres de personajes siempre reales, siempre creíbles, con sus aventuras y sus problemas.

Seguía mi verano y yo seguía leyendo, poco a poco, quizá algo menos que otros años. Este año ha sido raro en todo. A finales de agosto le llegó el turno a Confusión, el tercer tomo de la serie, que terminé ya entrado el mes de septiembre.

Estamos ya en 1942; Inglaterra ha entrado de lleno en la guerra. Es época de racionamientos, de bombardeos y cristales tintados. Edward y Rupert, los dos hermanos menores, luchan en Francia, donde Rupert desaparece y crea una de las intrigas de la saga. Zoe, su segunda mujer, da a luz mientras no consigue entenderse con Clary, la hija del primer matrimonio de Rupert. Archie, el amigo pintor de Rupert, que en algún momento fue rechazado por Rachel,  va ganando protagonismo y se convierte en el gran apoyo de cada miembro de la familia que lo necesita. Se suceden matrimonios y relaciones extramatrimoniales, discusiones entre hermanos que no evitan que la familia siga, en esencia unida. Una nueva generación va ganando protagonismo.

Mi verano, o mis largas vacaciones, seguían. Ya había empezado octubre cuando abordé Un tiempo nuevo, el cuarto volumen de las crónicas.

Estamos en 1945. La guerra ha terminado, pero vienen tiempos difíciles, con escasez de alimentos y con un imperio que se descompone. La empresa familiar empieza a tener problemas y mientras unas parejas se recomponen, otras se forman y alguna se rompe. Los jóvenes de la nueva generación ya no son tan jóvenes y sus relaciones van ganando protagonismo. los dos hermanos mayores, socios en la empresa, tienen puntos de vista muy diferentes, lo que acabará causando problemas. La familia crece y se van incorporando nuevos miembros.

El interés y el encanto de la serie nunca decaen.

Mi verano seguía, ya muy entrado el otoño, cuando a mediados de noviembre terminé con el último volumen de las crónicas: Todo cambia.

Y, en efecto, todo cambia en la serie: el imperio británico se derrumba, los laboristas en el poder ponen más interés en crear el sistema nacional de salud que en mantener los privilegios de los ricos y la empresa familiar entra en graves problemas, lo que afecta a todos los hermanos, no sólo a los hombres que trabajaban en ella, también a la buena de Rachel, cuyas rentas dependían de los resultados de la empresa. El ciclo se cierra. Home Place mantiene su protagonismo, ahora por las dificultades para mantenerlo. Rachel y su amiga Sid también tienen ahora un papel más importante y más triste.

La vida transcurre a lo largo de más de veinte años, en Inglaterra, en la familia Cazalet, en la política, en las modas y los modos de vivir. En ningún momento pierde interés y siempre mantiene el encanto, las emociones, la alegría, la tristeza, el humor…

Si aún no conoces esta saga estás de suerte: búscala y leéla. No te arrepentirás.

Category: Jubilación, Libros
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El Vigia

Empecé en el Gabinete de Investigación de Audiencia de RTVE donde fui uno de los primeros profesionales españoles en investigar audiencias, empleo del tiempo o metodologías de investigación.
A partir de 1991 trabajo en Zenith (que entonces se llamaba Central Media). Zenith es una agencia de medios líder en investigación y eso tiene mucho que ver con mi trabajo y con los excelentes equipos que siempre me han acompañado.

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