La nueva realidad


Ya hemos empezado a avanzar hacia la nueva realidad, que tardará mucho en ser normal.

Y no, no salimos más fuertes, como nos ha dicho la propaganda oficial en los últimos días de mayo. Salimos más divididos y enfrentados en bandos. Salimos con un déficit público récord, con una deuda impresionante, con millones de parados y otros millones de personas con el empleo en suspenso por ERTEs, con un sector como el turístico, uno de los motores de nuestro país, muy tocado y, lo peor de todo, con varias decenas de miles de muertos que se han quedado por el camino.

En nuestro sector, muchos medios han conseguido audiencias récord. Pero no han podido capitalizarlas porque la publicidad se ha retraído ante la falta de consumo en muchos sectores. La mayor parte de los grupos de agencias han anunciado recortes ante la caída en la actividad.

La nueva realidad, con mascarillas y distancia social. (FOTO: E.Madinaveitia)

La versión impresa de los medios ha vuelto a sufrir un nuevo golpe, que puede ser el definitivo, sin que esté claro el modelo de negocio de las versiones digitales. La pandemia llegó en un momento clave, justo cuando algunos medios volvían a establecer muros de pago para intentar ese equilibrio entre ingresos publicitarios y por suscripción que se les viene resistiendo desde hace, ya, un cuarto de siglo.

En un periodo en el que todos estábamos ávidos de información contrastada, pero nos llegaba mezclada con infinidad de bulos (ahora les llaman fake news) parecía llegado el momento de los medios serios, con marcas consolidadas y un plus de credibilidad, pero parece que todos preferimos el bulo que refuerza nuestra opinión, muy por encima de que la información sea fiable. La mezcla de opinión, siempre sesgada, con información, en los medios llamados serios, no ayuda.

Los anunciantes, que llevaban tiempo trabajando en el terreno del propósito y la comunicación con causa, han dado nuevos pasos en esa dirección. Al principio, en muchos casos, casi a ciegas, con campañas muy parecidas entre sí y lejos de los valores de la marca que construyeran de cara al futuro. Pero según han ido transcurriendo las semanas, cada vez ha habido más marcas que han encontrado su línea, que les ayudará a ser más fuertes en esa nueva realidad que ya se empieza a entrever.

El mundo va a seguir, el consumo continuará, pero en una sociedad muy cambiada, ya nada será como antes.

Todos tendremos que aprender a recorrer un nuevo camino, que deberemos ir haciendo…al andar.

 

(*) Este artículo se publicó en el número de junio de la revista IPMark, en su edición en papel.

(**) Escribí este artículo el 26 de mayo. Ya había hablado varias veces antes de «la nueva realidad», porque lo que nos ha llegado no es una «nueva normalidad».

El 6 de junio vi un tuit de mi amigo Luisfer Ruiz Bedoya que decía: «Consejo para marketeros, investigadores y gente de comunicación: no utilicemos el término #NuevaNormalidad #NewNormal Tiene connotaciones negativas para los consumidores/ciudadanos (Aparte de políticas). En USA hablan de #NextNormal que evita algo. Yo prefiero #NuevaRealidad.

Le contesté: ¡Completamente de acuerdo! Llevo varias semanas hablando de #NuevaRealidad.

Luisfer, generoso, replicó: Pues no se hable más. Para mí tu «sello» ya cierra la discusión.

Maite Sáez, otra amiga, que ya ha aparecido varias veces por aquí también se sumó: En la medida de lo posible, también hablo de #Nueva Realidad y de atenuación, o alivio del confinamiento. A partir de ahora, con más empeño. Gracias por vuestras sabias recomendaciones.

En cambio otro amigo, Jaime López Francos, discrepa: Yo francamente, pienso que la realidad solo es una y será normal. Todo pasa, se quedarán las mascarillas y poco más, olvidaremos y superaremos esta historia.

Es lo que tiene el Twitter civilizado que a mí me gusta (y que existe, aunque algunos se empeñen en ver sólo el crispado) que se puede opinar y discrepar, cada uno con su parte de razón.


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