Equipos de buena gente


Hace unos días me reencontré con una pequeña parte de lo que fue mi equipo en Zenith. Fue muy emotivo porque no nos veíamos desde hace casi dos años, poco antes del primer confinamiento por la pandemia.

Siempre he dicho que he tenido mucha suerte con los equipos que me han acompañado a lo largo de mi carrera: además de buenos profesionales, siempre he estado rodeado de buenas personas. A lo mejor no ha sido sólo suerte.

Algunos de ellos han llegado ya mucho más alto de lo que yo llegué en toda mi vida profesional. Y yo me alegro mucho de que sea así.

En la conversación, una de ellas, que dirige ahora un equipo muy amplio de personas, me comentó que uno de sus criterios de selección, si no el principal, es que sean buenas personas. Ahora, en una sociedad y una profesión sometidas a permanentes cambios, cada vez más acelerados,  tenemos que estar siempre aprendiendo; si hay algo que no se conoce en el aspecto profesional, siempre se puede aprender. Pero meter una mala persona en un equipo puede ser una catástrofe.

Mapi Merchante y María Rodríguez forman parte ahora del equipo de Mediabrands y quieren que esté compuesto por buenas personas.

Seguro que todos hemos visto alguna vez cómo una empresa puntera y atractiva, se puede convertir en muy poco tiempo en una compañía sin alma, incapaz de atraer nuevo talento y de la que, por el contrario, sus profesionales salen huyendo o caen en profundas depresiones. Basta una mala dirección y unas cuantas decisiones equivocadas.

Y cuando se llega a una situación así es muy difícil reconducirla y volver al buen camino.

Formar equipos con buenos profesionales que, además (o sobre todo) sean buenas personas y después ser capaces de retenerlas no es tarea fácil, pero es fundamental para hacer un buen trabajo.

(*) Este artículo se ha publicado en el número de diciembre de la revista IPMark, en su edición en papel.


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