El señor Ming


El señor Ming habla en chino con Jing, su hija. Jing se lo transmite en inglés a José Miguel, su marido. José Miguel se lo cuenta en español a Pepe, su padre, mi cuñado. Luego se produce el recorrido inverso.

Así, una breve conversación: necesito una galleta, por ejemplo, puede durar varios minutos.

Pero el señor Ming, el padrino de la boda, nunca pierde la compostura. Su smoking siempre en orden, sus brazos extendidos a lo largo del cuerpo, una discreta sonrisa permanentemente en su cara, incluso cuando, ya a última hora de la tarde empieza un baile que, sin duda, debe de sorprenderle y en el que se acaba viendo involucrado.

Ayer estuvimos de boda. Jing, una guapísima ingeniera de Guyang ya es oficialmente de la familia. Todo ocurrió en Orgaz, un pueblo de la provincia de Toledo, con una iglesia de Churriguera muy poco churrigueresca.

Nunca había oído hablar de Guyang, una ciudad de más de seis millones de habitantes del sureste de China, antes de que se empezase a hablar en la familia de la boda de allí, la que se celebró en marzo. Las fotos de los rascacielos de una ciudad desconocida para mí, me impresionaron mucho cuando Usúe, que no faltó a la boda de su primo, me las enseñó.

Me pregunto qué pasaría por la cabeza del señor Ming a lo largo del día de ayer; qué seguirá pasando en todos estos días en los que va a conocer un poco de España.

No sé si Jing llegará a saberlo. No sé si se lo contará a José Miguel. Pero es difícil que José Miguel se lo cuente a Pepe y que éste nos lo cuente a sus cuñados.

Probablemente seguirá siendo un misterio, que sólo el señor Ming conocerá.

En cualquier caso fue un día fabuloso.

¡Enhorabuena José Miguel; enhorabuena Jing! Que vuestra vida en Melbourne (o donde acaben llevándoos vuestras inquietudes) sea larga y próspera.

A juzgar por la cara que se le ponía a Jing viendo a Miguelito, el benjamín de la familia por ahora, no creo que tarden en llegaros los niños.

¡Que todo vaya igual de bien que comenzó!

Y felices Fiestas para los lectores del bolg.


0 respuestas a “El señor Ming”

  1. Por supuesto Óscar; tienes toda la razón. En nuestra generación nos casamos fuera del «pueblo» de residencia; ahora cada vez más la pareja es de otro país.

    Sólo en mi entorno próximo (primos, sobrinos) hay ya un francés, una rumana, una argentina, un inglés y ahora una china.

    Yo decía en broma que en la próxima generación entrará ya en la familia algún extraterrestre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.