El futuro ya está aquí


Hace unos días, paseando por Twitter, encontré un anuncio de Telefónica del año 1995. En su esfuerzo por imaginar el futuro que se estaba preparando, los creativos anticipaban la venta de entradas a distancia, el teletrabajo, la teleasistencia sanitaria o la ayuda en la conducción para llevarnos a un destino.

Sí; en contra de lo que parece la opinión habitual sobre esta red, mi Twitter no es un sitio de odio y polémicas. Yo veo historias de publicidad, fotografías de paisajes y de arte, sobre todo románico, temas relacionados con Álava, Madrid o Murcia, las zonas por las que me muevo, o con ciclismo, uno de los pocos deportes que sigo. Son los temas que me interesan y a los que presto atención.

Pero no es de esto de lo que quería hablar.

Edificio de Telefónica en Las Tablas. Forma parte de aquel futuro que se anunciaba. (FOTO: Tomada de Internet).

Han pasado 27 años desde aquel anuncio, que seguramente nos pareció muy visionario. Todas aquellas previsiones se han cumplido con creces.

De hecho, basta mirar un momento a ese dispositivo que ya todos llevamos en el bolsillo, para comprobar lo corta que se quedaba nuestra imaginación de simples mortales en aquellos momentos: llevamos con nosotros un álbum con infinitas fotos, que hemos hecho con ese mismo móvil en el que las transportamos; tenemos nuestra agenda o nuestra discoteca (con toda la música del mundo, de cualquier época); o todo el cine que nunca tendremos tiempo para ver; hacemos nuestras operaciones bancarias y pagamos sin necesidad de tarjetas o, mucho menos aún, dinero físico; llevamos el pronóstico del tiempo del lugar preciso en el que estamos, o de cualquier otro del mundo; y también nuestros datos de salud, el correo, los medios de comunicación, charlamos en grupo con familiares o amigos, independientemente de dónde estén…

Y podemos comprar desde casa, o desde donde estemos, cualquier cosa en cualquier lugar del mundo y pronto la tendremos en la mano.

El futuro, aquel futuro que queríamos imaginar a finales de siglo, ya es casi pasado.

Los cambios que ese futuro ha traído al negocio publicitario son impresionantes. Parece que, ante la venta instantánea, ya no es preciso crear marcas fuertes, o que los medios (que en muchos casos han desaparecido o han disminuido fuertemente su tamaño) ya no son tan necesarios.

La publicidad, que seguramente fue uno de los negocios que primero abordaron la digitalización, pareció perder el paso, o no seguir el ritmo de la realidad. El negocio publicitario se ha reducido a menos de la mitad, (al menos si consideramos la inversión medida) desde el comienzo de la digitalización.

Ahora vienen tiempos de Inteligencia Artificial y Metaversos, en la mayor parte de los casos con más futuro que presente. Y la publicidad ya está ahí, adelantándose aparentemente en algunos casos.

Espero que esta vez sea capaz de adaptarse al ritmo de la evolución de la tecnología.

(*) Este artículo se publica en la edición de septiembre de la revista IPMark en papel.


Una respuesta a “El futuro ya está aquí”

  1. Lo del Metaverso me resulta sorprendente, desde luego no es para mí. No me atrevo a aventurar el recorrido que tiene, pero me cuesta pensar que nadie dedique tiempo a una realidad paralela teniendo realidades tangibles como las que mencionas en Alava, Madrid, Murcia, y yo incluyo Ávila, Lugo y muchas más, jajaja.

    Muy interesante como siempre Eduardo.
    Raúl Hernández (vía e.mail)

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