El cuaderno dorado


En su momento me quedé con ganas de leer El cuaderno dorado. Muchos años después, cuando en 2007 Doris Lessing recibió el Premio Nobel, Maxi me lo regaló. Pero luego se traspapeló en una caja. Cuando volvió a aparecer decidí leerlo este verano.

Me ha quedado la misma sensación que en algunas otras ocasiones: lo he leído fuera de tiempo. Seguro que hace treinta años, con la edad de las protagonistas, me habría gustado más. Ahora la liberación, sobre todo sexual, de la mujer, la formación de los pilotos ingleses para combatir en la Segunda Guerra Mundial, las luchas africanas por su independencia y los avatares del Partido Comunista Británico, me quedan un poco lejos. Sobre todo para un libro de más de ochocientas páginas.

Pero siempre se pueden encontrar situaciones paralelas y aprendizajes interesantes.

Los aspectos formales, novela dentro de novela, cuadernos que recogen ideas que luego se reflejan en otros cuadernos, seguro que fueron novedosos en su día,

No ha sido tiempo perdido.


Una respuesta a “El cuaderno dorado”

  1. No pocas son las veces en que al lr una novela escrita hace muchos años , incluso más de un siglo , tengo la impresión de que estoy leyendo el periódico de la semana pasada y hasta el de hoy pues son pocas las cosas que cambian en esta vida aunque nosotros no nos lo creamos.

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