Año 2022: Mirando a Europa…y al virus (I)


A comienzos del año 2020 nos cambió la vida. A todos. No nos podíamos hacer idea de cómo nos la cambiaba. Y aun ahora no podemos saber cuánto.

A finales de ese año llegaron las vacunas y con ellas la esperanza. No confiábamos mucho en la eficacia de nuestras instituciones, siempre enfrentadas entre sí, para conseguir vacunar rápidamente a toda la población. Pero nos equivocamos y el ritmo de vacunación superó a las previsiones más optimistas. Incluso nos situó entre los países que mejor lo hacían.

Eso parecía que nos acercaba a la normalidad. Pero de nuevo nos equivocamos. Y no fue así. Acabamos 2021 con las mayores cifras de contagios desde que empezó la pandemia. Ahora, por primera vez, todos tenemos a varios conocidos que han dado positivo. Y, aunque la enfermedad no sea tan grave como antes, ha vuelto la sensación de pánico. Otra vez la Nochevieja no será (no habrá sido cuando se publique este artículo) la gran fiesta del consumo que nos habíamos imaginado.

El Wizink Center, uno de los centros de vacunación en Madrid (FOTO: E.Madinaveitia)

Ahora la esperanza vuelve a estar en que las nuevas variantes del virus produzcan una enfermedad más leve y se alcance cuanto antes y con pocas víctimas la inmunidad de grupo.

Ya sabemos que la vacuna no evita la enfermedad, o no siempre, pero al menos reduce los síntomas.

Nunca habíamos visto casi en directo la creación de vacunas (en este caso de varias) pero tampoco éramos conscientes de la velocidad a la que mutan los virus, capaces de crear numerosas variantes en unos pocos meses.

Los problemas no han venido solamente por el virus; el alza del precio de la energía está llevando a la inflación a cotas que no se veían desde hace más de treinta años. Eso va a producir problemas en el consumo de las familias, lo que podría perjudicar a la inversión publicitaria.

Tampoco ha sido un problema menor, aunque afecte a una pequeña parte del territorio, la erupción del volcán de La Palma, que ha dejado sin vivienda a miles de familias.

En cambio un problema recurrente, la tensión en Cataluña, parece haber perdido virulencia, en parte debido a las disputas entre las diferentes sensibilidades independentistas.

Otra cosa que ha cambiado es la relación con Europa que, si en la crisis anterior nos sometió a fuertes recortes, ahora ha optado por los estímulos económicos.

(*) Poco antes de finalizar el año 2021 escribí mi habitual artículo de previsiones anuales para la revista IPMark. Creo que con este llevo doce. Como ahora tengo menos información que antes, me salió un artículo más largo que nunca. Esta es la primera parte. El resto lo iré publicando en nuevas entregas.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.