Una marca con bosque propio


Hubo un momento, hará cuarenta o cincuenta años, cuando yo era joven y salía mucho al campo, en que chiruca era casi un genérico para nombrar bota resistente y de calidad para salir al campo. Luego vinieron las grandes marcas multinacionales de calzado deportivo y pareció que algunas de las marcas españolas más clásicas habían desaparecido. Claro que entonces hacíamos senderismo, o montañismo, y no trekking.

Hoy he leído que la marca Chiruca no sólo sigue existiendo y fabricándose en La Rioja sino que ha tomado una iniciativa ecológica muy loable: ha comenzado a plantar un bosque en  la localidad de Bergasa, cerca de Arnedo, en las que se fabrica este clásico calzado. La finalidad de este bosque es compensar las emisiones de gases de invernadero, como el CO2, que se producen durante la fabricación del calzado.

Un bosque para devolver al campo lo que el campo ha dado a la marca

El bosque tendrá seis hectáreas y se pretende que llegue a contar con 6.000 árboles.

La plantación inicial corrió a cargo de empleados de la fábrica, pero la idea es que también los clientes puedan colaborar en la reforestación, plantar su propio árbol y ponerle el nombre que quieran.

Es una manera en la que la marca devuelve al campo parte de lo que el campo le ha dado a lo largo de su historia. Refleja así el compromiso adoptado por la empresa de implantar sistemas de trabajo que cuiden el medio ambiente.

Cuando he visto la noticia se ha activado en mí esa parte de la memoria en la que me veía, de adolescente, poniéndome las chirucas para salir al campo a acompañar a mi padre.

Que la marca siga existiendo y se muestre tan activa, me ha llenado de alegría.

Y, no voy a negarlo, me encantan este tipo de iniciativas que van mucho más allá de la publicidad para transmitir los valores que defiende la empresa.

 


3 respuestas a “Una marca con bosque propio”

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