Tiempo de transparencia

El Vigia 11 abril, 2018
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Aproveché la Semana Santa para terminar de leer Sé transparente y te lloverán clientes, el último libro de Pablo Herreros.

En Casi Enteros escribía, de vez en cuando, comentarios de algunas de mis lecturas. En El Vigía aún no lo he hecho ninguna vez pero cuando tuiteé que había terminado el libro recibí un comentario de Pablo:

Por cierto, Eduardo: el libro va de transparencia. Así que te invito a que, cuando lo hayas terminado, des tu opinión en público de lo que te gustó y lo que no. Be transparent, my friend ;). Abrazo!!

Como últimamente no controlo muy bien mi tiempo, le contesté:

No te prometo nada pero lo intentaré.

Así que lo voy a intentar.

Pablo es un experto en comunicación; dirige junto a su hermano la empresa Goodwill Comunicación; además publica desde hace mucho tiempo su blog Comunicación se llama el juego. Diez años en la blogosfera son una eternidad.

Conocí a Pablo a raíz del caso La Noria, uno de los que incluye en este libro. En aquella ocasión pidió a las marcas que no se anunciaran en programas que pagaran (por participar) a familiares de criminales. Yo vi el asunto en Twitter y escribí un post diciendo que quizá ese podía ser un camino para dignificar la Televisión. Unas semanas después, en otro post dí mi versión del caso.

Más o menos por esas fechas, Pablo se puso en contacto conmigo. Los dos trabajamos para marcas, incluso en algunos casos para las mismas, aunque en campos diferentes, y nos gustó compartir puntos de vista. Creo que los dos fuimos valientes entonces porque mientras ambos teníamos claro que las marcas no deben ligarse a contenidos con los que no están de acuerdo, y menos aún apoyarlos económicamente con su publicidad, algunas de las marcas para las que trabajábamos decían que sólo buscaban a las audiencias allá donde se encontraran; los contenidos no eran responsabilidad suya. Unos años después hemos visto casos similares, o aún peores, con la publicidad que en YouTube financiaba el terrorismo islámico, o webs de pederastia.

Desde entonces hemos mantenido una buena relación, más esporádica de lo que nos gustaría, como suele ocurrir en estos casos. Hace poco más de un mes me invitó a la presentación de este libro. Creo que es la presentación más divertida a la que he asistido nunca: Pablo tiene muy buenos amigos y una madre excepcional; conocerla fue uno de los mejores momentos de ese gran evento.

Todo esto está muy bien pero el lector se preguntará ¿y el libro? El libro se lee muy bien;  consta de unos cuarenta capítulos, cortos. En algún caso se nota que son adaptaciones de entradas publicadas en su momento en el blog, lo que no les resta interés ni encanto.

La tesis fundamental es que en la era digital el poder es de las personas (bueno, ese era el título de su libro anterior, pero la tesis se mantiene). El humanismo ha vuelto; ni las empresas ni sus estirados directivos de antaño pueden permitirse el lujo de maltratar a sus clientes porque si lo hacen todos lo sabremos enseguida y tomaremos represalias.

En la segunda parte da un paso más: las empresas que actúan con principios acaban consiguiendo más beneficios que las que actúan mal. No sé si es una verdad irrebatible pero es una de esas ideas que te gusta creer y cuando ves que alguien como el autor se la toma en serio y encuentra numerosos argumentos para reforzarla, casi te la crees del todo. Los ejemplos, tanto de buenas prácticas que han tenido éxito (Pepephone, Leroy Merlin, Tesla, Campofrío,…) como de malas que han costado caras a quienes las realizaron (Volkswagen, La Noria, el mal uso de los números 902,…) van apoyando con fuerza la idea.

Pablo Herreros conversa con Eduardo Madinaveitia al final de la presentación.

La tercera parte invita a tomar cuanto antes el buen camino: ser legal en el pago de impuestos, no engañar en la contabilidad ni en las auditorías y, en general, trabajar siempre de una forma ética. Cada vez queda menos tiempo, opina el autor, para las empresas que engañan o hacen mal las cosas.

En la conclusión Pablo parece matizar un poco sus ideas: muchos corruptos siguen disfrutando del dinero que ganaron con sus malas prácticas y, probablemente riéndose de los ingenuos que pensamos de otra forma…pero confiemos en que, de verdad podemos mejorar el mundo y todos seremos así más felices.

El libro comienza con un divertido prólogo de Mago More, un buen amigo del autor, y termina con un epílogo del periodista Juan Ramón Lucas que comienza con una frase reveladora, que podría resumir el libro: Pablo es feliz porque tiene principios.

Si aún no te he convencido de que éste es un libro que merece la pena, piensa que todos los beneficios que produzca se donarán a las fundaciones Sandra Ibarra de Solidaridad Frente al Cáncer y Gomaespuma.

Yo, desde luego, te lo recomiendo. Es un libro que rezuma optimismo y buenas ideas.

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El Vigia

Empecé en el Gabinete de Investigación de Audiencia de RTVE donde fui uno de los primeros profesionales españoles en investigar audiencias, empleo del tiempo o metodologías de investigación.
A partir de 1991 trabajo en Zenith (que entonces se llamaba Central Media). Zenith es una agencia de medios líder en investigación y eso tiene mucho que ver con mi trabajo y con los excelentes equipos que siempre me han acompañado.

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