Mis lecturas: La bici lo es todo, de Robert Penn

El Vigia 20 enero, 2019
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Tenía cinco años cuando ví por primera vez pasar la Vuelta a España desde la ventana de casa de mi abuela Nomna en la calle del Prado de Vitoria. Me marcó mucho. Desde entonces he procurado no perderme nunca ese espectáculo multicolor de deportistas esforzándose al límite.

Durante aquellos años, los últimos cincuenta y casi todos los sesenta del siglo pasado, la Vuelta la organizaba el Correo, de Bilbao y siempre había varias etapas que recorrían el País Vasco. Yo intentaba que mi padre me llevara a verlas todas, o al menos más de una al año. Ver pasar a los ciclistas, animarles, era para mí una de las mayores satifacciones que vivía cada año.

Portada del libro “La bici lo es todo”

Disfrutaba con las crónicas que Gerardo Olazábal y Alejandro de la Sota publicaban en ese Correo que, como organizador, dedicaba mucha atención a la prueba (y al Giro, al Tour o cualquier otra manifestación de un deporte que siempre ha tenido una gran implantación en mi tierra). También seguía las transmisiones de Juan Martín Navas en Radiocadena, escuchaba el Tour en Radio París y siempre he visto en televisión todo el ciclismo que he podido.

Durante mi adolescencia Vitoria era la sede del Kas, el conjunto que, un año tras otro, ganaba la clasificación por equipos del Tour.

Bahamontes, Ocaña, Indurain, Perico, Sastre, Contador, Valverde,…pero también Vélez, Galdos, Beloki o ahora Landa, los ídolos locales, han formado, y forman, parte de mi particular Olimpo.

Pero nunca he sido un buen ciclista. De hecho suelo decir que soy una prueba para refutar eso que se suele decir: que andar en bici nunca se olvida. Yo tuve que reaprender cuando empezamos a ir a La Ribera. En la casa de la playa siempre hemos tenido bicis; ahora hay cuatro y casi sólo las uso yo y, desgraciadamente, cada vez menos. Y las cuido poco: cada vez que voy por allí se las llevo a Cosme, el dueño del taller local, para que les dé un repaso.

Contraportada del libro. (FOTO: E.Madinaveitia)

Ni soy un buen ciclista ni un experto, aunque supongo que alguna vez he escrito, en el blog o en Twitter, sobre ciclismo.

Por eso me extrañó que en el mes de noviembre me llegaran unos mensajes, de un tal Capitán Swing, a través de Twitter:

Hola Eduardo, nos gustaría mandarte un libro sobre bicis necesitaría una dirección y un teléfono

Se los envié; resultó que Capitán Swing es una editorial muy interesante, que yo no conocía.

Cuando me llegó, a primeros de diciembre, les comenté:

Muchas gracias. Ya me ha llegado. Tiene muy buena pinta… pero aún no sé por qué.

A lo que me contestaron:

Para que disfrutes, y si nos puedes apoyar difundiendo el libro si te gusta, pues te lo agradecemos.

Hace unos días he terminado el libro. Y sí: lo he disfrutado mucho, así que, aunque no sé si esto va a ayudar algo a difundirlo, lo estoy intentando.

Robert Penn es un periodista que lo ha hecho todo sobre la bicicleta: ha dado la vuelta al mundo, además de hacer cientos de otros recorridos complicados. Pero el libro no va de eso, ni de ciclismo de competición, ni de la historia de la bicicleta aunque tanto sus viajes como algunas figuras del deporte, como todos los momentos clave de este gran invento están salpicados a lo largo del texto.

La bici lo es todo en el escaparate de la librería Pasajes, de Madrid.

Penn dedica su libro a la construcción de su bicicleta ideal. Para cada una de sus piezas ha estudiado quién es el mejor fabricante del mundo y no duda en viajar hasta donde esté. En algunos casos puede estar en Gran Bretaña, la isla donde vive, pero en otros puede tener que dirigirse a Italia o al lugar más remoto de Estados Unidos.

Vive la elaboración de sus neumáticos Continental en la fábrica de Alemania. Podemos sentir el olor del caucho caliente y, casi, quemarnos las manos cuando el operario de la fábrica manipula las ruedas.

Conocemos todas las ventajas del cuadro en forma de diamante, el alma de la bicicleta moderna, mientras se lo fabrican a medida en Brian Rourke Cycles, en Stoke-on-Trent.

El sistema de dirección le lleva hasta un polígono industrial perdido en Portland (Oregón), donde se encuentra Chris King Precision Components.

Para el manillar viaja a Italia, a la fábrica de Cinelli.

También en Italia encuentra el grupo Campagnolo Record, que pasa a formar parte de esa bicicleta soñada.

Los bujes Royce, se fabrican relativamente cerca de su casa, en Hampsire (Inglaterra).

Las llantas DT Swiss va a buscarlas a California, al condado de Marin, donde se encuentra Repack, la cuna del ciclismo de montaña.

El sillín, un clásico B 17, lo encuentra en Brooks, en Downing Street, pero no en la de Londres, sino en la de Birmingham.

Los radios, los ejes, el cambio…seguro que me dejo muchos componentes y muchos lugares del mundo de la bicicleta.

Al final, una decisión importante, nos encontramos con las dudas para elegir el color, una combinación de azul y naranja, en ambos casos muy particulares.

Un  libro muy interesante, muy entrañable, que nos lleva a un viaje fantástico por el mundo de la bicicleta.

Sólo he echado de menos una cosa: la fotografía de la bicicleta de los sueños de Robert Penn. Así que la he buscado en la portada de la edición inglesa del libro. es esta:

La bici de los sueños de Penn, en la edición inglesa del libro.

 

Category: blog, Ciclismo, Libros
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El Vigia

Empecé en el Gabinete de Investigación de Audiencia de RTVE donde fui uno de los primeros profesionales españoles en investigar audiencias, empleo del tiempo o metodologías de investigación.
A partir de 1991 trabajo en Zenith (que entonces se llamaba Central Media). Zenith es una agencia de medios líder en investigación y eso tiene mucho que ver con mi trabajo y con los excelentes equipos que siempre me han acompañado.

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