Mis lecturas de enero de 2021

El Vigia 28 mayo, 2021
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Este año estoy leyendo bastante. Más que el año pasado, cuando el confinamiento nos desconcertó y provocó que hiciéramos otras cosas (yo escribí un diario e intenté un Foro sobre los medios y la publicidad durante la pandemia) o que, simplemente no hiciéramos nada.

El Día del Libro, el 23 de abril, o sea hace más de un mes, me propuse escribir sobre los libros que había leído durante el primer trimestre. Empecé a hacerlo, pero el artículo se quedó a medias. Seguramente era demasiado ambicioso y no supe rematarlo.

Así que he decidido despiezarlo. Vamos a ver si soy capaz de enfrentarme con las lecturas de cada mes.

Siempre apunto los libros con la fecha del momento en que termino su lectura, así que algunos de los que incluyo en enero los comenzaría, seguro, el año pasado.

Como siempre publico en Twitter cada libro que termino, voy a utilizar el hastag #LecturasdeMadinaED para este repaso.

Vida y obra del pintor Eduardo Rosales, de Luis Rubio Gil (FOTO: E.Madinaveitia)

Tan pronto como el 3 de enero, cumpleaños de Usúe, mi hija, y aniversario del momento en que empecé a escribir este blog (entonces como Casi Enteros) terminé mi primer libro del año: Vida y obra del pintor Eduardo Rosales. Es un librito breve, lleno de fotografías de la obra de ese importante pintor del siglo XIX español, junto a críticas y descripciones de las obras más importantes. Me lo regaló su autor, Luis Rubio. Luis fue compañero mío en mi primer trabajo en el Gabinete de Audiencia de RTVE; hace ya tiempo que está jubilado y, entre otras cosas, ha cultivado su especialización en Rosales, al que ya ha dedicado varios libros. Siempre hemos mantenido una buena amistad.

Da la casualidad de que Rosales se llamaba Eduardo, como yo, y su mujer Maximina, como la mía. Supongo que por eso Luis se acuerda de mí cada vez que publica uno de sus libros. Hay algunas coincidencias más: un hermano de Rosales se llamaba Ramón, mi hermano era José Ramón; Murcia es nuestra segunda residencia (pintó allí muchos de sus cuadros, algunos de ellos de ambiente huertano) y además pintó a Doña Blanca de Navarra, que da nombre a la calle en la que vivo.

El libro es una pequeña joyita que me encantó leer y que repaso de vez en cuando.

Portada de Aquitania, de Eva García Saiz de Urturi (FOTO: E.Madinaveitia)

Aquitania, de mi paisana Eva García Saiz de Urturi, fue el siguiente libro que terminé. Se trata de una novela histórica sobre la reina Leonor, un personaje fascinante de la Europa del siglo XX. El libro está cuajado de intrigas y peregrinajes (a Santiago, a Tierra Santa,…) y muestra la rivalidad entre Aquitania y París. La autora de la Trilogía de la Ciudad Blanca, la saga policiaca ambientada en Vitoria por la que yo la conocí, recibió por esta obra el último Premio Planeta. El libro se lee muy bien y deja los suficientes cabos sueltos y nuevas etapas de la vida de Leonor como para dar origen a una nueva saga, si la autora se lo propone.

Loba Negra, de Juan Gómez Jurado. (FOTO: E.Madinaveitia)

A finales de 2019, cuando estaba recién operado de cataratas, tuve mi primer contacto con los libros de Juan Gómez Jurado, en aquella ocasión fue Reina Roja, en forma de audiolibro. Las aventuras de Antonia Scott y Jon Gutiérrez (no es que esté gordo) me dejaron con una sensación extraña: por un lado, un exceso de violencia me creaba un cierto rechazo; por otro, hay una dependencia. Cuando empiezas a leerlo, en aquel primer caso a escucharlo, no puedes parar. En esta ocasión tocaba la continuación de aquel libro: Loba Negra. La sensación se repitió; ampliada. Gómez Jurado es muy activo en Twitter (o tiene un equipo que lo hace muy bien); este año además, ha presentado un programa en La 2: Fluzo. Es un personaje cercano e interesante, aunque no tanto como los que él crea. La trama, que empezó (o no; parece que hay dos libros anteriores) con Reina Roja, se va complicando, sin perder en ningún momento el interés y la intriga. Es difícil dejar de leerlo; lo devoré en cuatro días, aunque trataba de alternar con otras cosas.

El mensaje de Pandora, de Javier Sierra. (FOTO: E.Madinaveitia)

El mensaje de Pandora, de Javier Sierra, es una novela en forma de carta de un padre a su hija, escrita ya en tiempos de pandemia. Se trata de una reflexión, desde la mitología y el cosmocentrismo sobre el posible origen de las pandemias ¿algunas podrían ser extraterrestres, llegadas en algún asteroide? Y sobre lo que puede venir después: está claro que las pandemias cambian el mundo. ¿El cambio podría ser a mejor?

Es un libro curioso, que me gustó leer, aunque seguramente nunca me lo habría comprado. Me lo trajeron los Reyes en casa de mi hija.

Yo fumo para olvidar que tú bebes, de Martín Casariego. (FOTO: E.Madinaveitia)

El quinto y último libro que terminé en enero fue: Yo fumo para olvidar que tú bebes, de Martín Casariego. Es más una novela de amor que una policiaca, aunque el protagonista sea un guardaespaldas con un oscuro pasado en el País Vasco, escenario que se alterna con Madrid. Es una novela entretenida, que se lee bien, aunque le falta algo para ser redonda. Y, pese a que el tabaco tiene un cierto protagonismo en el libro, el autor confiesa que el título proviene de un grafitti leído muchos años antes en París y que siempre soñó con que fuera el título de uno de sus libros.

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El Vigia

Empecé en el Gabinete de Investigación de Audiencia de RTVE donde fui uno de los primeros profesionales españoles en investigar audiencias, empleo del tiempo o metodologías de investigación.
A partir de 1991 trabajo en Zenith (que entonces se llamaba Central Media). Zenith es una agencia de medios líder en investigación y eso tiene mucho que ver con mi trabajo y con los excelentes equipos que siempre me han acompañado.

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