La FIFA y la publicidad encubierta


Un grupo de bellas señoritas, vestidas con llamativas minifaldas de color naranja, el color característico de la selección holandesa,  fueron expulsadas del campo en el que jugaba Holanda.

¿Por qué?

Todas ellas eran sospechosas de realizar una acción de ambush marketing o marketing de guerrilla para la cerveza holandesa Bavaria, que no se encuentra entre las patrocinadoras del evento.

Creo que ese es el gran éxito de Bavaria y de su agencia de publicidad.

Si la FIFA no les hubiese hecho ni caso, la acción habría pasado casi inadvertida, salvo para los asistentes al campo situados en sus proximidades y nadie habría oído hablar de Bavaria.

Con su expulsión han sido noticia, noticia gráfica además, con fotografías y vídeos, en todo el mundo.

Y seguramente por un precio muy reducido: ni siquiera invirtieron en los billetes para llevarlas desde Holanda; se trataba de chicas sudafricanas con aspecto holandés, algo muy sencillo de encontrar debido al pasado colonial del país.


0 respuestas a “La FIFA y la publicidad encubierta”

  1. Sin duda Bavaria ha sido la marca ganadora de este Mundial. El único pero, es que se trate de una empresa no global; pero en su mercado doméstico la campaña les ha funcionado a la perfección. Y como dice el artículo, por cuatro euros.

  2. Es probable que la historia sea cierta, encaja dentro de la personalida de Felipe González que se negara a brindar con Cava aquel 20 de Noviembre alegando que nada había que celebrar, pero interpretaciones de este acto, eso sí, tantas como voces y oídos hayan contactado con ella.

    En cualquier caso transmite un valor de respeto, de caballerosidad y dignidad humana. Celebrar la muerte y aprovecharse de ella hace a los hombres más pequeños, pues les muestra su escaso poder. No es casual (tampoco probablemente necesario en todos los casos) que cuando alguien muere se recuerde el aspecto positivo y se haga una alabanza de su vida dado que la persona ha perdido toda capacidad de respuesta. Vencido por la muerte, no hay afrenta que podamos hacer al muerto para dañarle, pues siempre nos quedaríamos cortos. De ahí proceder al aplauso en vez de al insulto.

    En cambio hay quienes olvidan esta generosidad final o sensatez del debate dialéctico y no se privan de celebrar la muerte. La marcha de Saramago ha provocado esta reacción y no ha sido raro leer vergonzosos obituarios de medios ultraconsevadores católicos llenos de ataques personales contra el escritor.

    Quemados por el Nobel, el reconocimiento y la literatura soberbia han sucumbido a la ira carroñera, a comer los restos de la carne que fue capaz de capturar el león de la muerte. Olvidan que su cólera nos recuerda al resto la grandeza de los textos que siempre quedarán en nuestra literatura y que la rabia de sus críticas refuerzan las tesis de quien nos ha dejado.

    La mejor forma de comprobar el valor y la importancia de las obras de Saramago viene de leer esas barbaridades, viene de leer a religiosos y furibundos comunicadores incapaces de internalizar el daño que la inteligencia fue capaz de hacer sobre la Fe.

    Porque son ilusos aquellos que creen que con Saramago mueren bases sociales como el ateismo y son ilusos quienes creen que sin profetas de lo laico sucumbiremos a los designios de la Iglesia.

    por http://www.extrade.net

    Han podido mostrar respeto, hacer del silencio un valor. Han tenido la oportunidad de rebatir a Saramago sólo con su forma de reaccionar, pero su odio les ha delatado, como ocurre siempre. La inquina, en cuanto que irracional, siempre tendrá cabida en el seno de la Iglesia.

  3. …y en el último minuto del encuentro España-Honduras de la fase previa de clasificación, el equipo sudamericano logró empatar el partido a puerta vacía, eliminando así al equipo de España de la competición, ya que la selección de Chile había logrado imponerse al equipo de Suiza por 1-0.

    Parece ser que mientras el delantero de Honduras marcaba a placer, cuatro guardias «de seguridad» se llevaban a rastras al guardamenta español, un tal Casillas, acusado de ser sospechoso de realizar una acción de «ambush marketing».

    En efecto, instantes antes de ser expulsado del estadio, al susodicho Casillas se le pudo oír perfectamente por los micrófonos de sonido ambiente de la retransmisión, cantándole a una periodista llamada Sara lo siguiente: «contigo me siento seguuuuuroooo».

    Blatter, Platiní… menuda panda de gilipollas (con perdón).

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