Cumpleaños feliz


El pasado 22 de enero era mi primer cumpleaños desde que estoy jubilado. Desde primera hora de la mañana estuve colgado del teléfono: no paraban de entrar llamadas y mensajes por todas las vías posibles (Whatsapp, Twitter, LinkedIn, Facebook, Messenger y hasta algún SMS). En algún caso de personas de las que no sabía nada desde hace mucho tiempo.

Algo había pasado.

No sabía qué…y no lo adiviné hasta la tarde.

Parte delantera de la camiseta compuesta con las palabras que enviaron mis amigos (FOTO:E.Madinaveitia)

Todo empezó casi un año antes: cuando me jubilé, un grupo de amigos pensó en hacerme una fiesta sorpresa de despedida del mercado.

Era sorpresa, así que yo no tenía que saber nada. Y así fue…más o menos.

Me fui enterando a lo largo del año.

Creo que la fiesta iba a ser una cena el 17 de marzo, en un restaurante vasco. Pero justo unos días antes nos confinaron y todo se paralizó.

Cuando llevábamos unos días confinados me llamó Julián Bravo (fue la última vez que hablé con él) y me dijo algo así como: si no nos vemos en lo mío nos vemos en lo tuyo, o mejor en los dos. No entendí mucho, pero empecé a sospechar que se podía estar cociendo algo.

Las primeras semanas no dije nada, pero cuando fue pasando el tiempo y me llegó alguna otra señal empecé a preguntar: a mi mujer y a mi hija Usúe, que podían haber sido el cebo para llevarme por sorpresa hasta el sitio. Pero guardaban bien el secreto y hacían como si no supieran nada.

Fueron pasando los meses; acabó el primer confinamiento; nos fuimos en julio a La Ribera pensando estar allí unos dos meses (que al final casi fueron cinco). Volvimos a principios de diciembre, tras un otoño delicioso, aunque estábamos casi todo el tiempo en confinamiento municipal y no podíamos salir del pueblo, donde además estaban cerrados los bares y restaurantes. Podía haber sido peor.

A lo largo de ese otoño ya me llegó alguna nueva pista: un amigo que estaba a punto de jubilarse me llamó para decírme su cambio de situación y ya me habló de la fiesta que me iban a haber hecho. Otro amigo me llamó para hablarme del concurso de medición digital y de paso me contó algunos detalles de esa fiesta que nunca se celebró y que, me dijeron, coordinaba Jaime Agulló, compañero de la época de Central Media.

Las palabras que, según mis amigos, me definen, componen un corazón (FOTO:E.Madinaveitia)

Me quedé un poco chafado: el coronavirus se había llevado también por delante uno de esos momentos gratificantes que tiene la vida. Pocas cosas llenan más que el cariño de los compañeros de profesión.

Pasaron unos meses más. Me daba pena no saber quienes iban a participar en esa fiesta, que seguramente nunca se llevará a cabo. ¿Cuándo podrá reunirse otra vez un grupo de cerca de cien personas? Pregunté a Usúe, ya con este argumento: aunque nunca se celebrara la fiesta me gustaría saber quienes iban a participar.

Y aquí es donde se mueve todo el lío de mi cumpleaños: Usúe llama a Jaime; Jaime le dice que yo ya lo sé casi todo, yo comento a Usúe que, justo eso que me interesa, no lo sé…y Usúe tiene una idea de última hora: le pide a Jaime la lista de participantes y a cada uno de los participantes una palabra que me defina, para elaborar con ellas una nube de palabras que imprimir en una camiseta para mis paseos. Seguramente les dijo también que me enviaran mensajes o me llamaran ese día.

El dorso de la camiseta. Son mis amigos: algunos de los que iban a ir a la fiesta. (FOTO:E.Madinaveitia)

Muchas de las palabras refuerzan la idea de los elogios que me dijeron con motivo de mi jubilación y que ya recogía aquí en los primeros días del confinamiento. La nube de palabras tiene forma de corazón; está claro que está hecha desde el cariño. Los nombres, que figuran en la parte de atrás, son los de las personas que respondieron a la petición de palabras; aún hay otras personas que iban a asistir a la fiesta y no llegaron a tiempo (o habían cambiado de dirección de mail; un año da para muchos cambios). Todos, los que están en esta lista y los que no, son mis amigos.

Fue un día muy feliz. Vi que sigo teniendo muchos amigos, que muchas personas con las que he trabajado, de cerca o de lejos, me siguen teniendo cariño y que, ya que seguramente no voy a poder verlos a todos juntos, al menos tengo un bonito recuerdo de muchos de ellos.

Muchas gracias a todos. Gracias Jaime, Marga, Mapi,…y los que movisteis la fiesta. Y gracias a Usúe por hacerlo posible.


3 respuestas a “Cumpleaños feliz”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.